Claudio Pedreros tiene 27 años y es ingeniero comercial. Hace dos años transformó la empresa de su padre en un negocio enfocado en potenciar a los recolectores de desechos y en educar a la ciudadanía en el cuidado del medio ambiente.

Un auto chocado en la cima de un cerro compuesto por fierros, marcos de ventanas, alambres, bolsas de botellas plásticas y sacos con latas de bebida, son algunos de los desechos que pueden verse al momento de entrar al terreno donde se emplaza Ecocicla, una empresa dedicada a la recolección de chatarra reciclable.

Claudio Pedreros (27), su socio fundador y gerente General, nos espera para mostrarnos el recinto, emplazado en la comuna de Rancagua. Allí nos cuenta que estudió dos años Ingeniería en Biotecnología, pero que no le gustó. Por ese motivo se cambió a estudiar Ingeniería Comercial, se tituló y decidió ser un aporte en el negocio que hace 20 años inició su padre, el acopio de materias primas y la venta de ellas para ser recicladas, algo que le parecía atractivo, pero a lo que quería agregar otro valor: integrar la innovación en este rubro y enseñar a las personas a cuidar el medio ambiente. Fue así como hace dos años trasladaron la empresa al sitio antes señalado e iniciaron una serie de acciones en beneficio del negocio y la comunidad.

“Lo que queríamos era tener una nueva imagen para potenciar la recolección social. El negocio de la chatarra es antiguo, proveer de materias primas es la base de toda industria, pero hoy día la innovación que queremos hacer está en la forma de captar este tipo de materiales”, explica Claudio. “Antes el foco principal de Ecocicla eran las grandes empresas o atender al subproducto de la minería, pero ahora es la adquisición de chatarra potenciando a las personas que andan con su carrito o triciclo recogiéndola y a las familias que tienen desechos en sus casas, ya que la tendencia mundial dice que tienen la intención de involucrarse en esto, y a la vez, contribuir al cuidado del medioambiente”, agrega.

La innovación a la que Claudio se refiere tiene que ver con la creación de un espacio en su sitio Web (www.ecocicla.com), que permitirá a cualquier persona inscribirse en una agenda donde se pondrán a disposición horarios de retiro de desechos reciclables por sector. “Una vez al mes pasará un recolector, igual que el camión de la basura, que retirará residuos desde las casas. Además educaremos a la gente a través de esta página para que aprendan a clasificar la basura. Nosotros proporcionaremos infraestructura, captaremos un número mucho mayor de personas y aumentaremos el volumen del reciclaje”, señala.

La empresa Ecocicla ha ejecutado distintas gestiones para lograr este objetivo. A principios de 2017 se adjudicó asesorías de Sercotec para capacitarse en marketing digital y ya cuenta con la certificación de la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones para trasladar residuos no peligrosos.

Este sistema de retiro espera ser implementado en los próximos meses, por ahora en tanto, las personas que quieran vender materiales- la mayoría de los que sirven para ser reciclados están en los artefactos de las casas (fierro, aluminio, viruta, bronce, cobre, acero inoxidable) o en los desechos diarios (papeles, cartones, plásticos y latas), pueden dirigirse a la calle Obispo Larraín 0275, Rancagua, lugar donde se ubica la empresa.

 

Organización al servicio del medio ambiente

Reciclar reduce la necesidad de vertederos y la incineración, permite ahorrar energía, y evita la contaminación causada por la extracción y el procesamiento de materiales vírgenes.

Ecocicla logra que se reciclen alrededor de 20 toneladas por día. El material que le llega es procesado, clasificado, dimensionado y distribuido a distintas industrias. “En el caso del fierro, éste se va a fundición, rubro donde existen grandes potencias, el vidrio, por ejemplo, se va a Cristalería Chile, y así con otros desechos”, detalla el joven ingeniero.

Y para lograr el cometido cuenta con 11 trabajadores. El padre de Claudio ocupa el cargo de director, su madre controla los ingresos en la recepción. También hay oxicortistas, los encargados de marcar los materiales y cortarlos con un soplete a 70 cms de largo, los cargadores que cargan y descargan, “un trabajo hecho por un viejo honrado, porque le da la clasificación al material”, advierte. También hay maestros metaleros, y un administrador, quien también maneja la máquina retroexcavadora para ordenar la chatarra que minuto a minuto es dejada en el recinto.